Arrancó el segundo juicio por la muerte de Maradona
El sistema judicial de San Isidro enfrenta una prueba de fuego: redimirse después del bochornoso escándalo de la suspensión del primer juicio por la muerte de Maradona, tras el descubrimiento de que la jueza Julieta Makintach filmaba en paralelo un documental sobre el proceso.
Bajo esta sombra, el nuevo tribunal arrancó este martes la recepción de pruebas para reconstruir los últimos días del ex capitán de la selección.
A diferencia del proceso anterior, tanto la fiscalía como las defensas llegan con «las cartas vistas». Este nuevo juicio no es una continuación, sino un «borrón y cuenta nueva» técnico, con el detalle de que muchos de los testimonios ya se escucharon y deberán volver a darse.
Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren mantienen la tesis más dura: el entorno médico de Maradona montó una «internación domiciliaria» precaria, carente de elementos básicos, lo que habría provocado un desenlace que califican como evitable. «Se le proporcionó una atención de salud deficiente, desordenada e improvisada», dice parte de la acusación que apunta a que Diego quedó en medio de un «desamparo sanitario».
Los imputados son 7, con el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov como figuras centrales. La imputación es por homicidio simple con dolo eventual y el abogado Fernando Burlando ya anticipó que pedirán «la detención de todos».
Además habrá 127 testigos, entre los que se incluye a familiares, empleados domésticos y peritos médicos. Los mensajes de whatsapp que exponen la caótica comunicación del equipo médico volverán a ser el «corazón» de la evidencia. Por parte de la defensa, el argumento será que Maradona no dejaba que lo atendieran adecuadamente.
Se espera que el juicio dure varios meses. Será una oportunidad para que la justicia se ponga seria, se aleje del escándalo y resuelva coherentemente el caso de una de las muertes que más conmoción provocó en los últimos años.
