Salta: la justicia estableció una cuota alimentaria por una mascota
En una resolución que marca un precedente significativo para el derecho de familia actual, la justicia salteña homologó un acuerdo de separación que incluye, de manera explícita, una cuota alimentaria y un régimen comunicacional para un perro.
Lo novedoso del fallo no radica únicamente en el reconocimiento de los gastos, sino en la validación judicial de un convenio voluntario que otorga al animal un estatus jurídico distinto al que tenían hasta ahora las mascotas, integrándolo formalmente en la estructura de las obligaciones posteriores a un divorcio.
Este enfoque permite, si se toma este precedente, que las mascotas sean contempladas en los juicios de aumento de cuota alimentaria.
El fallo estimó que la manutención básica de un animal doméstico bajo este acuerdo ronda los $100.000 mensuales,
cifra que puede escalar si se incluyen tratamientos médicos o servicios de estética.
El argumento central que convenció a los jueces se basó en el principio de equidad en las cargas de cuidado. Si lugar de vida de una mascota es esa casa, ¿por qué razón una de las partes se tiene que hacer cargo de todo? Bajo esta premisa, la justicia entiende que el compromiso asumido durante la convivencia genera una responsabilidad civil y afectiva persistente que no se extingue con la separación de la pareja.
La resolución sienta las bases para que futuros litigios no dependan únicamente de la buena voluntad de las partes, sino que existan mecanismos legales para garantizar el derecho del animal a mantener su estándar de vida y el derecho de los dueños a compartir los costos del cuidado y la crianza de las mascotas.
