Elecciones en el Colegio de Abogados de CABA: Se define el sucesor de Gil Lavedra
Con un padrón cercano a los 90 mil matriculados habilitados para votar, los comicios previstos entre el 21 y el 23 de abril definirán al sucesor de Ricardo Gil Lavedra, quien concluye su segundo mandato al frente del organismo. En juego no solo está la conducción institucional, sino también el posicionamiento del Colegio frente a debates políticos y judiciales de relevancia nacional.
Uno de los datos salientes de esta elección es la participación de cinco listas, lo que evidencia un alto nivel de competencia pero, al mismo tiempo, una oposición dispersa que no logró unificarse en una propuesta común. En ese contexto, el oficialismo aparece con ventaja relativa para retener el control del Colegio.
La lista “Unidad en Defensa de la Abogacía”, encabezada por Alejandra García, representa la continuidad de la actual gestión. Este espacio reúne a un amplio abanico de agrupaciones vinculadas históricamente al radicalismo y al PRO, lo que le otorga una base política sólida dentro del entramado institucional del Colegio. La candidatura de García también introduce un elemento novedoso: la posibilidad de que una mujer acceda a la presidencia, en un ámbito tradicionalmente dominado por figuras masculinas.
En paralelo, distintos sectores opositores buscan disputar poder desde posicionamientos diversos. Entre ellos se destaca “Gente de Derecho”, el espacio liderado por Jorge Rizzo, que históricamente ha tenido fuerte presencia en la vida interna del Colegio y que se presenta con un discurso crítico hacia la actual conducción. También compite “Abogados en Acción”, encabezado por el ex presidente Eduardo Awad, que centra su propuesta en la defensa de la autonomía institucional y los honorarios profesionales.
En este entramado, adquiere relevancia la figura de Daniel Angelici, operador político del radicalismo con amplia influencia en el ámbito judicial. Su participación indirecta en el armado oficialista refuerza la idea de continuidad y consolidación de poder dentro del Colegio, al tiempo que refleja la persistente intersección entre política partidaria y representación profesional.
Otro eje que atraviesa la elección es el debate sobre el rol del CPACF en el contexto actual. Las discusiones no se limitan a la administración interna, sino que incluyen temas como la litigiosidad contra el Estado, las reformas laborales y la independencia judicial. En ese sentido, el Colegio continúa siendo un actor con capacidad de incidencia en la agenda pública, más allá de su función formal de regulación de la matrícula profesional.
A su vez, crece la expectativa por una eventual renovación en términos de representación. Diversos sectores vienen impulsando una mayor participación de mujeres y abogados jóvenes, lo que se traduce en nuevas demandas vinculadas a la modernización institucional, la transparencia en la gestión y la ampliación de servicios para los matriculados.
Sin embargo, la dispersión opositora podría jugar un papel determinante en el resultado final. La falta de una estrategia común entre las listas alternativas favorece al oficialismo, que llega a la elección con una estructura consolidada y alianzas amplias dentro del ámbito jurídico.
