Falsas denuncias: a la espera de una ley que agrave las penas

Falsas denuncias: a la espera de una ley que agrave las penas

A fines del año pasado, la justicia de Córdoba condenó a una mujer de 29 años a tres años y cuatro meses de prisión efectiva tras comprobar que presentó múltiples denuncias falsas por violencia de género contra varios hombres.

La pena impuesta incluye condenas por coacción reiterada, lesiones leves, hurto y falso testimonio, entre otros delitos, según consta en la resolución.

En tribunales cordobeses señalaron que la acumulación de denuncias infundadas permitió a los investigadores detectar una reiteración de conductas engañosas, lo que reforzó la decisión de aplicar prisión efectiva.

Este hecho vuelve a abrir el debate sobre las falsas denuncias de violencia de género con una premisa clara: no hay verdad judicial sin prueba ni hay justicia sin imparcialidad.

En el Senado ya tiene dictamen dictamen una iniciativa presentada por la senadora Carolina Losada para elevar las penas contra las falsas denuncias y lograr una adecuada tipificación del delito que se corresponda con sus devastadores efectos. Sin embargo, la cámara alta no debatió el proyecto el año pasado.

 «Las falsas denuncias son acusaciones aberrantes basadas en mentiras con un desprecio absoluto por la verdad que no tienen consecuencias legales inmediatas, que no tienen carga probatoria o que es falsa, que buscan provocar un daño y que generan exclusión, rechazo, condena social, escraches y acoso selectivo. Este tipo de delito provoca vergüenza, depresión, miedo e incluso puede llevar tristemente al suicidio», describe Andrea Guacci, integrante del Frente de Mujeres contra las Falsas Denuncias. .

Debido a sus consecuencias, no deben ser tomadas a la ligera. «Son un crimen», dice tajante la mujer que experimentó esa situación en carne propia. Y explica que las denuncias suelen hacerse por venganza, para ocultar infidelidades, para extorsionar o  para quitarle un puesto laboral a alguien. «Lo grave es que no existen pruebas contundentes pero la justicia se suele basar en el relato del denunciante y no hay investigación», agrega.

Son múltiples los casos en los que, en un contexto de alta sensibilidad por la violencia de género, estas falsas denuncias prosperan sin una debida investigación que las desacredite. Esto termina arruinando la vida de familias enteras y promoviendo la idea de una justicia que, por comodidad, elige no ser justicia.

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