Quemacoches en Gerli: los identificaron en cámara pero siguen sueltos y los vecinos tienen miedo
En menos de una semana, al menos cuatro vehículos fueron incendiados en el barrio de Gerli, Avellaneda. Los responsables fueron captados por cámaras de seguridad privadas — se les puede ver la cara — y siguen sueltos.
El martes 13 de mayo, a la 1.30 de la madrugada, prendieron fuego un camión estacionado en General Arenales al 1500. Menos de 24 horas después, a las 2 de la mañana del miércoles, le tocó a una Renault Sandero en la misma zona. El viernes hubo un nuevo ataque.
El camión era de Gabriel, fletero de 54 años que trabajaba con exclusividad para Molino Cañuelas. Lo tenía desde hacía 29 años, lo había comprado en cero kilómetros y nunca había podido renovarlo. Era su única herramienta de trabajo. Cuando levantó el capot al día siguiente encontró el motor completamente derretido. «Me quería morir», dijo.
Su esposa Fernanda describió la modalidad que quedó registrada en sus propias cámaras: dos jóvenes en bicicleta intentaron primero prender la lona del camión, que es ignífuga y se apagaba sola. Volvieron, rociaron la parte delantera de fibra de vidrio con lo que parecía combustible sacado de una mochila, y se alejaron filmándose con el celular. «Se iban filmando», contó.
Las imágenes de las cámaras de seguridad privadas del barrio permiten ver los rostros de los sospechosos. Una vecina que trabaja en sistemas procesó las grabaciones para mejorar la calidad. Sin embargo, al cierre de esta nota no habían sido identificados ni detenidos. La policía prometió refuerzos y aguardaba las imágenes de los domos de monitoreo municipal. «Me dijeron que ojalá los agarren, pero sin mucha fe», resumió Fernanda.
Los vecinos del barrio tienen miedo. Los ataques se repiten y los responsables circulan libremente. Ninguno quiso hablar con este medio.
No es la primera vez. En febrero hubo episodios similares en la zona, y meses antes intentaron incendiar tres veces la puerta de una casa cercana. «Siempre son los mismos dos chicos, la misma modalidad», dijeron desde el barrio.
Gabriel atraviesa además problemas cardíacos. El inspector del seguro viene la semana próxima. Esperan que declare destrucción total — aunque los repuestos originales del modelo ya no se consiguen. «Es lo único que tenemos para laburar. Y el tiempo que va a perder sin trabajar, eso no te lo paga nadie», dijo Fernanda.
