La CGT anticipa que judicializará la Reforma Laboral
«Van a tener muchos líos. Esta reforma tiene violaciones a conceptos de carácter constitucional y a la vuelta de la esquina se van a chocar contra otra pared de nuevo». La advertencia es del nuevo líder de la CGT, Jorge Sola y el claro destinatario es el Gobierno nacional. La central obrera ya diseña un plan de acción que combina presión política y una ofensiva judicial frente al proyecto de reforma laboral que impulsa Javier Milei. Y anticiparon que, si el proyecto avanza en el Congreso sin modificaciones sustanciales, recurrirán a los tribunales para impugnar artículos que consideran incompatibles con la Constitución y con convenios internacionales.
Pero también los sindicalistas buscarán influir sobre los senadores que deben tratar la iniciativa en febrero. Sola confirmó que profundizará el diálogo con legisladores de distintos bloques para introducir cambios en el texto.
Desde la CGT aseguran que la postergación del debate para el segundo mes del año que viene dejó en evidencia que el Gobierno no cuenta con los votos necesarios para aprobar la iniciativa en su versión original.
Y en paralelo a la discusión política, el equipo jurídico de la CGT ya trabaja sobre el articulado de la reforma. Se trata del mismo grupo de abogados que a fines de 2023 logró que la Justicia declarara inconstitucional el capítulo laboral del DNU 70/23, tras un amparo presentado por la central obrera.
Entre los puntos que volverían a ser judicializados figura el artículo 88, que regula el derecho de huelga en sectores como transporte, educación, salud y otras actividades consideradas esenciales o trascendentales. El texto fija niveles mínimos de prestación del 75% para servicios esenciales y del 50% para los denominados trascendentales.
Ese artículo, señalan en la CGT, replica uno de los aspectos más cuestionados del DNU 70, que ya fue objetado por la justicia laboral. El argumento central es que la regulación propuesta restringe el derecho de huelga más allá de los límites aceptados por los convenios de la Organización Internacional del Trabajo.
La reforma laboral apenas tiene dictamen de comisión pero ya levanta muchos reparos. Desde el gobierno saben que pueden forzar su aprobación con los nuevos números del Congreso, pero que después aguarda la justicia y una catarata de presentaciones en tribunales que puede significar el final de la iniciativa antes de nacer.
