Colisión de derechos: regulan la actividad de los preparadores físicos en plazas y parques

El paisaje clásico de las plazas y parques de Buenos Aires, donde conviven desde hace años colchonetas, pesas, estacas y grupos de entrenamiento funcional, enfrenta un punto de inflexión. A partir de una resolución del Gobierno porteño, los personal trainers, preparadores físicos y profesores de educación física que dicten clases a terceros en espacios públicos deberán contar obligatoriamente con una autorización oficial.

El espíritu de la regulación apunta a distinguir entre el deportista amateur que utiliza el parque de manera libre e individual, y aquellos profesionales que lucran mediante el uso intensivo de un bien público. Con las nuevas disposiciones, el lucro y la explotación comercial de parques, plazas y polideportivos quedan sujetos a un riguroso sistema de fiscalización y control. Con esta medida intentarán ordenar los espacios verdes y evitar discusiones con los vecinos.

Entre los puntos centrales de la normativa se estipula que los entrenadores deberán cumplir con pautas específicas de convivencia, tales como la limitación en la utilización de elementos voluminosos, la restricción de la publicidad comercial dentro de los predios y el respeto por los horarios y zonas asignadas.

Para asegurar el cumplimiento de la nueva norma, el gobierno porteño facultó a los organismos de aplicación a poder sancionar las infracciones. Aquellos profesores que operen de manera informal recibirán primero apercibimientos formales,pero luego podrán ser castigados con suspensiones temporales o revocación definitiva de los permisos de trabajo es esos espacios.

Del lado de los preparadores físicos, la noticia cayó como un baldazo de agua fría. Si bien muchos reconocen que la masificación de los entrenamientos grupales a veces genera problemas de saturación de espacios verdes, la gran mayoría expresó preocupación por los costos y los tiempos administrativos que demandará la obtención del permiso.

Mientras las autoridades porteñas prometen agilizar los trámites, en la previa del verano los parques de la Ciudad se transforman en el escenario de una transición compleja: conciliar el derecho al espacio público verde con la regulación formal de un trabajo independiente.

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