La Suprema Corte bonaerense denuncia una «degradación institucional» sin precedentes
Con un fuerte reclamo a Axel Kicillof, el presidente de la Suprema Corte bonaerense, Sergio Torres, advirtió que el máximo tribunal de la provincia se encuentra «inéditamente desintegrado», operando con apenas tres de sus siete integrantes y denunció que la inacción política atenta directamente contra la seguridad jurídica en una provincia que concentra casi el 40% de los conflictos legales del país.
El trasfondo de esta crisis es la incapacidad política del gobernador para lograr apoyos en la legislatura. Para nombrar a los cuatro jueces faltantes y cubrir las más de 200 vacantes en tribunales inferiores el Ejecutivo requiere de una mayoría de dos tercios en el Senado provincial que hoy no tiene.
Desde tribunales, el mensaje es contundente: la justicia no puede ser rehén de los tiempos electorales. Con la salida de jueces históricos y la inminente jubilación de otros miembros, la Corte opera hoy con el mínimo quórum indispensable para dictar sentencia, lo que ralentiza los procesos y debilita la capacidad de conducción sobre todo el sistema de justicia provincial.
Ante este escenario, el máximo tribunal reclamó una «mesa de acuerdo» que trascienda las grietas partidarias. Los jueces dicen que deben recuperar la integración mínima necesaria para garantizar la pluralidad de voces en sus fallos.
Mientras Kicillof piensa en su proyecto presidencialista, la justicia en la provincia parece al borde del colapso.
