{"id":5428,"date":"2024-12-06T19:02:00","date_gmt":"2024-12-06T22:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/defiendase.com\/?p=5428"},"modified":"2024-12-06T19:59:19","modified_gmt":"2024-12-06T22:59:19","slug":"derechos-humanos-y-victimas-de-la-guerrilla-el-dialogo-imposible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/defiendase.com\/index.php\/derechos-humanos-y-victimas-de-la-guerrilla-el-dialogo-imposible\/","title":{"rendered":"Derechos humanos y v\u00edctimas de la guerrilla. El di\u00e1logo imposible."},"content":{"rendered":"\n<h3>Por Alejandra Conti<\/h3>\n\n\n\n<p><strong>Primero les pusieron una bomba. As\u00ed lleg\u00f3 la violencia de los \u201870 a la casa de los Lozano.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La puerta, especialmente reforzada por Domingo, el padre de la familia, fren\u00f3 la onda expansiva, que hizo estragos en la planta baja, pero no lleg\u00f3 a las habitaciones donde dorm\u00edan el matrimonio y sus seis hijos. Los vidrios de todas las casas de la cuadra estallaron, al igual que los de los autos estacionados.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>El ataque fue parte de una serie de 20 atentados simult\u00e1neos en la ciudad de C\u00f3rdoba en 1973. Domingo Lozano era ejecutivo de Renault, la empresa francesa de autom\u00f3viles, en la que hab\u00eda empezado a trabajar 18 a\u00f1os antes como obrero no especializado. Los grupos armados apuntaban especialmente a esas \u201cmultinacionales\u201d.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>La violencia de cada d\u00eda, tiroteos, secuestros, amenazas, asesinatos, dejaba de ser algo ajeno y mostraba su peligrosa cercan\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A la bomba, le sigui\u00f3 un segundo ataque.<\/strong>&nbsp;Lozano era gerente de la Divisi\u00f3n Forja, estuvo encerrado dos d\u00edas en su oficina, como reh\u00e9n de la agrupaci\u00f3n sindical que tom\u00f3 la f\u00e1brica. Una modalidad de la \u00e9poca, las agrupaciones m\u00e1s radicalizadas copaban las f\u00e1bricas y tomaban de rehenes a los jer\u00e1rquicos. En esta oportunidad, tras su liberaci\u00f3n, lleg\u00f3 a su casa con las huellas de los cortes que se hab\u00eda hecho con los vidrios de una ventana al intentar escapar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El tercero fue el final, ocurri\u00f3 el domingo 10 de octubre de 1976.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Domingo Lozano, su esposa, A\u00edda Delia, y sus tres hijos m\u00e1s grandes, Delia, de 14 a\u00f1os, Pablo, de 16 y Alejandro, de 17, sal\u00edan de la parroquia Sagrada Familia donde hab\u00edan asistido a misa. La iglesia est\u00e1 en barrio Pueyrred\u00f3n, entonces un barrio tranquilo de casas bajas cercano al centro. El d\u00eda era soleado, tranquilo. Iban cruzando la calle Buchardo para volver a su casa, que quedaba a una cuadra y media, entre los comentarios habituales con los conocidos y las risas de los chicos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>En eso, una voz pregunt\u00f3: \u201c\u00bfLozano?\u201d. Domingo, que llevaba una guitarra en la mano derecha, se dio vuelta para ver qui\u00e9n lo llamaba. De la nada, apareci\u00f3 una chica que tom\u00f3 a A\u00edda Delia por la espalda y la apart\u00f3 a la fuerza de su marido, mientras otra persona, un var\u00f3n, le disparaba a Domingo un balazo en la cabeza y, cuando ya hab\u00eda ca\u00eddo al piso, cuatro m\u00e1s en el torso. Los tres atacantes huyeron con otro que los esperaba en un auto.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Delia, la hija, recuerda a\u00fan hoy el ruido de los disparos que le cort\u00f3 la respiraci\u00f3n. Despu\u00e9s, el caos, el v\u00e9rtigo, los gritos, la desesperaci\u00f3n, la blusa de su madre manchada de sangre, su hermano llorando, abrazado a su pap\u00e1 que ya estaba muerto.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos amigos levantaron el cuerpo de Lozano para llevarlo a un hospital. La mam\u00e1 permaneci\u00f3 con los hijos, los abraz\u00f3 y se fueron a su casa. Los siguieron no menos de 40 adolescentes que formaban el grupo de la parroquia que los Lozano con otros matrimonios hab\u00edan coordinado durante los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Delia, que hoy tiene 62 a\u00f1os, rememora en llanto esos momentos inmediatamente posteriores al crimen.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>\u201cCuando llegamos a casa mi mam\u00e1 nos reuni\u00f3 a todos, a sus hijos y a los 40 chicos del grupo. Uno de mis amigos le dice, \u2018Delia, lo vamos a vengar. Te juro que lo vamos a vengar\u2019. Mi mam\u00e1 lo mira y le dice, \u2018No te equivoques. No se equivoquen. Lo van a vengar, pero lo van a hacer con el amor, siendo las mejores personas que puedan ser\u2019. Acababan de matar a mi viejo y dijo eso\u201d<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>A los pocos d\u00edas la agrupaci\u00f3n que mat\u00f3 a Domingo Lozano emiti\u00f3 un comunicado diciendo que el operativo \u201cse hab\u00eda efectuado de acuerdo a la planificaci\u00f3n, cumpli\u00e9ndose la retirada de la fuerza en perfecto orden y sin bajas\u201d.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Delia recuerda que su madre arm\u00f3 alrededor de ellos una especie de fuerte virtual. Solamente entraban familiares y los amigos de siempre. No permiti\u00f3 que se les acercara nadie que los pudiera utilizar pol\u00edticamente. No acept\u00f3 hablar con ninguna asociaci\u00f3n de v\u00edctimas.&nbsp;<strong>\u201cEn esa \u00e9poca no se sab\u00eda qui\u00e9n era bueno y qui\u00e9n era malo. No ten\u00edas idea de d\u00f3nde ven\u00edan las balas. No ten\u00edas idea qui\u00e9n ment\u00eda ni qui\u00e9n dec\u00eda la verdad\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Delia reconoce que su madre hizo un esfuerzo descomunal para que los seis hijos pudieran continuar sus vidas de la manera m\u00e1s normal posible. Desde el mismo d\u00eda del asesinato puso todo su empe\u00f1o para que sus hijos tuvieran siempre presente al padre, pero disociada su imagen del asesinato. Delia festej\u00f3 como cualquier chica su cumplea\u00f1os de 15, dos meses despu\u00e9s de la muerte de Domingo. Las reuniones en la parroquia, las fiestas, las juntadas con amigos; todo lo que hubiera que hacer se hac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Sin embargo, a\u00f1os despu\u00e9s, el dolor reapareci\u00f3 y se agudiz\u00f3 cuando empezaron a ver, a escuchar y a leer testimonios de exguerrilleros, v\u00edctimas ellos mismos de la represi\u00f3n de la dictadura. Hablaban de ese pasado en los t\u00e9rminos en los que un militar explica una derrota por una estrategia inadecuada, pero sin hacer menci\u00f3n a los asesinatos y el dolor causado con su accionar.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La primera vez que Delia Lozano reaccion\u00f3 p\u00fablicamente ante esta nueva realidad fue en 1995. En una edici\u00f3n de Hora Clave, el programa de Mariano Grondona, apareci\u00f3 el ex militante montonero Jorge Reyna, con un discurso reivindicativo de la violencia:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cFrente a mi historia pol\u00edtica\u2026 todo lo contrario de arrepentimiento. Yo me enorgullezco. Es la columna vertebral que me sostiene vivo despu\u00e9s de todas las cosas que viv\u00ed, de haber estado preso, de haber sido torturado, de haber visto torturar a mi mujer (&#8230;). De eso no me puedo arrepentir; al contrario, lo reivindico. (&#8230;)\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n agreg\u00f3 una amenaza a su discurso:&nbsp;<em>\u201cSi siguen empujando al conjunto o a una parte del pueblo argentino al abismo y a la marginaci\u00f3n social van a engendrar nuevos montoneros en este pa\u00eds\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Delia dice que sinti\u00f3 como si le \u201cescupieran en la cara\u201d. El impacto la impuls\u00f3 a escribir una carta a la producci\u00f3n del programa, al que fue invitada para la semana siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed, con Reyna enfrente,&nbsp;<a href=\"https:\/\/youtu.be\/QehPkQKQLVI?si=xBOjmci4qrRs8vtw\">Delia Lozano le transmiti\u00f3 al exguerrillero su dolor no solo por el asesinato de su padre, sino por la falta de humanidad de quienes lo mataron, su falta de arrepentimiento y la reivindicaci\u00f3n de la violencia como herramienta pol\u00edtica.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El di\u00e1logo no lleg\u00f3 muy lejos. Reyna reconoci\u00f3 que hab\u00eda habido \u201csituaciones horribles\u201d, pero comenz\u00f3 a teorizar sobre las razones hist\u00f3ricas de lo que pas\u00f3, desde los enfrentamientos entre unitarios y federales hasta el bombardeos en Plaza de Mayo. Toda la historia argentina explicaba el accionar montonero. \u201cA eso no lo planteamos nosotros\u201d, insist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Lo que estaba diciendo Reyna es que la muerte del padre de Delia y otras v\u00edctimas era el precio a pagar para llegar al ideal revolucionario de una sociedad m\u00e1s justa. Y cuando se terminaron los argumentos, ech\u00f3 mano a la comparaci\u00f3n de dolor contra dolor: \u201cVos me dec\u00eds que sufriste. \u00bfY vos sab\u00e9s c\u00f3mo iba con mi hijita de 3 a\u00f1os de la mano y la pastilla de cianuro preparada?\u201d.&nbsp;<strong>No hab\u00eda arrepentimiento alguno en su planteo, solo autojustificaci\u00f3n.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Estaba Hebe de Bonafini en el estudio, la fundadora de Madres de Plaza de Mayo. La acompa\u00f1aba un grupo de j\u00f3venes hijos de desaparecidos. Delia cuenta que pens\u00f3:&nbsp;<em>\u201cPobres chicos, a ellos les pas\u00f3 como a m\u00ed, que les mataron a los padres. Somos iguales\u201d<\/em>. Pero cuando termin\u00f3 su participaci\u00f3n y se retiraba del estudio Bonafini le descerraj\u00f3 un&nbsp;<strong>\u201cfacha hija de puta\u201d<\/strong>&nbsp;que le hizo caer el alma al piso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cPara ellos y para el Estado, el crimen de mi pap\u00e1 no existi\u00f3. Por eso a\u00f1os despu\u00e9s, cuando se me acercaron dos periodistas acept\u00e9 contar la historia en detalle\u201d, agrega Delia. (*).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En lo que s\u00ed ten\u00eda raz\u00f3n Reyna era en que no hab\u00edan sido los Montoneros los que mataron a Domingo Lozano. Fue otra agrupaci\u00f3n la que se adjudic\u00f3 el crimen: la Organizaci\u00f3n Comunista Poder Obrero (OCPO). Poco conocida, de mucha menor envergadura que Montoneros y el Ej\u00e9rcito Revolucionario del Pueblo (ERP, brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores). Esos eran los dos grupos m\u00e1s fuertes y de m\u00e1s actividad en la \u00e9poca, los que m\u00e1s ataques produjeron, m\u00e1s v\u00edctimas contabilizan y tambi\u00e9n, los que tienen m\u00e1s desaparecidos, muertos y exiliados entre sus filas.<\/p>\n\n\n\n<p>La OCPO, o Poder Obrero, como tambi\u00e9n se la llamaba, era una agrupaci\u00f3n de menor desarrollo en el tiempo, que dio lugar a su propio brazo armado, las Brigadas Rojas de Poder Obrero, durante el gobierno de Mar\u00eda Estela Mart\u00ednez de Per\u00f3n. Compuesta mayoritariamente por estudiantes, ideol\u00f3gicamente era marxista leninista, no trotskista ni guevarista, y se inspiraban en el sindicalismo clasista de Sitrac-Sitram (ambos gremios de Fiat C\u00f3rdoba) y, hab\u00edan tenido un gran \u00e9xito con una huelga en Villa Constituci\u00f3n, Santa Fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Su objetivo era formar un frente de masas que desviara a las clases populares desde el peronismo hacia una izquierda radicalizada, lo que chocaba con dos factores de la realidad: el primero, su escasa convocatoria. Eran en\u00editre 500 y 1.500 incluyendo militantes y simpatizantes, muy lejos de los 600 militantes activos y 20.000 simpatizantes que lleg\u00f3 a tener el ERP, seg\u00fan estudios acad\u00e9micos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>La mirada idealizada hacia la revoluci\u00f3n cubana, China, Argelia, Vietnam, procesos tan complejos y tan diferentes entre s\u00ed, eran los ejemplos a seguir para instaurar mediante la violencia un socialismo revolucionario en Argentina. Descre\u00edan de la democracia, \u201cpor burguesa\u201d y se propon\u00edan boicotear las elecciones de 1973 que pusieron fin a la dictadura de Alejandro Lanusse. Pero la sorpresa que signific\u00f3 la victoria del justicialismo ese a\u00f1o tuvo un efecto devastador en el grupo. Decidieron emprender \u201cla lucha armada contra el capitalismo, el imperialismo y la opresi\u00f3n\u201d, como recuerda hoy un ex integrante de esa agrupaci\u00f3n. Entonces, en plena democracia, formaron las Brigadas Rojas del Poder Obrero.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Inexpertos, eligieron objetivos accesibles, como Domingo Lozano y Pedro Etchevehere, dos civiles desarmados; un cabo del ej\u00e9rcito de 20 a\u00f1os que no ofreci\u00f3 resistencia, como Jorge Bulacio; militares con poca o nula custodia, como Rafael Ra\u00fal Reyes o Jos\u00e9 Dalla Fontana. Esos asesinatos se produjeron en el lapso de un a\u00f1o, entre 1975 y 1976. Lejos de atraer a los trabajadores para \u201cderrotar al capitalismo\u201d, sembraron el miedo. La violencia anticip\u00f3 en C\u00f3rdoba lo que se extender\u00eda al resto del pa\u00eds, con la respuesta del terror del Estado, que utiliz\u00f3 los mismos m\u00e9todos que dec\u00eda combatir. Historia alejada ya en el tiempo y tan cercana en los dolores y las dificultades del pa\u00eds para sanar las heridas de su pasado tr\u00e1gico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A pesar de que era un grupo reducido de militantes, la OCPO tuvo decenas de desaparecidos, muertos y exiliados.&nbsp;<\/strong>En 1977 los militares la hab\u00edan aplastado.<\/p>\n\n\n\n<p>Como la mayor\u00eda de los familiares de las v\u00edctimas civiles de los grupos guerrilleros no hicieron del dolor una militancia. Les falt\u00f3 el apoyo del Estado que s\u00ed tuvieron los familiares de muertos y desaparecidos por la represi\u00f3n de la dictadura.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino hacia la justicia del presidente Ra\u00fal Alfons\u00edn, con el juicio a las juntas y a los jefes guerrilleros, se cort\u00f3 abruptamente con los indultos de Carlos Menem, Luego el kirchnerismo utiliz\u00f3 pol\u00edticamente a las agrupaciones de derechos humanos. Cristaliz\u00f3, como dice Claudia Hilb, una idea rom\u00e1ntica y \u00e9pica de los grupos armados, una versi\u00f3n tergiversada de la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Infinidad de documentales, libros y notas period\u00edsticas explican los \u201870 con ese sesgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que se puede apreciar, por ejemplo, en el documental&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=-dmi4504xjE\">\u201cAsociaciones libres y l\u00edcitas\u201d de Ana Mohaded<\/a>&nbsp;en el que un grupo de ex integrantes de OCPO recuerda sus tiempos de lucha en un clima por momentos de estudiantina, por momentos de nostalgia. Se habla de empat\u00eda, humanismo, experiencia solidaria y \u201cacciones tremendamente significativas\u201d. Uno de los participantes, Francisco Sobrero, acota:&nbsp;<em>\u201cSituaciones que ser\u00edan dif\u00edcilmente entendibles en otro clima moral, como el del presente\u201d<\/em>. Otro, Juan Qui\u00f1ones, asegura:&nbsp;<em>\u201cTenemos que hacer un an\u00e1lisis juntos. No podemos decir solo que no estuvimos a la altura de las circunstancias, sino que lo que nosotros logramos es lo que la gente est\u00e1 viviendo. Este espacio de libertad tambi\u00e9n se debe a nuestra lucha\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>La autocr\u00edtica se limita a cuestiones de estrategia pol\u00edtica, de no haber entendido el rol del peronismo en la pol\u00edtica o de que Argentina era un pa\u00eds industrial y urbano, al contrario de Cuba o Vietnam, y de no haber sido lo suficientemente maduros pol\u00edticamente.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Solo se menciona a las Brigadas Rojas al final, de forma tangencial. La violencia casi no se nombra, a diferencia de los comunicados de la OCPO de esa \u00e9poca, que eran expl\u00edcitos. Como al pasar se lee una frase que todav\u00eda se usa para inspirar a los alumnos de alguna facultad cuando se les pide un trabajo sobre los desaparecidos:&nbsp;<em>\u201cHe vivido por la alegr\u00eda, por la alegr\u00eda he ido al combate y por la alegr\u00eda muero. Que la tristeza nunca sea unida a mi nombre\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un ex militante de la OCPO que no particip\u00f3 en el documental y prefiere no revelar su nombre, advierte que ninguno de las voces del documental se arrepiente por haber utilizado la violencia durante un gobierno democr\u00e1tico.&nbsp;<em>\u201cMucha nostalgia, una argumentaci\u00f3n pol\u00edtica muy pobre. Y una est\u00e9tica de paz y amor que no tiene sentido, cuando en realidad reivindicaban la violencia y quer\u00edan una sociedad totalitaria\u201d<\/em>, se\u00f1ala.<\/p>\n\n\n\n<p>Intentamos hablar con Ana Mohaded, autora del documental, pero declin\u00f3 hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo que para unos es recuerdo de \u201cun lindo tiempo\u201d, como dice una ex militante, para otros es un recordatorio del sufrimiento, el olvido y hasta el desprecio.&nbsp;<\/strong>\u201cMe molesta mucho ver a personas que participaron en el asesinato de mi pap\u00e1 desfilar por los canales de televisi\u00f3n hablando de derechos humanos, de su propio sufrimiento sin considerar el de los dem\u00e1s; tratados como grandes idealistas. Los idealistas no matan\u201d, agrega Delia Lozano.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>La falta de autocr\u00edtica no es algo exclusivo de la OCPO. Tampoco el ERP ni Montoneros asumieron responsabilidades por sus cr\u00edmenes. Incluso en la actualidad Mario Firmenich sigue reivindicando todo lo actuado.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Pero as\u00ed como no se habla de los civiles o militares desarmados, tampoco se mencionan los muchos casos en los que los ajusticiados eran v\u00edctimas de sus propios compa\u00f1eros. La debilidad f\u00edsica en un entrenamiento en el monte salte\u00f1o, la idea de dejar las filas por no aceptar matar o la mera sospecha de haber pasado informaci\u00f3n derivaron en las llamadas ejecuciones revolucionarias.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Hubo casos aislados y de enorme valent\u00eda de personas que asumieron su parte de responsabilidad en esos a\u00f1os, como los de Oscar del Barco, H\u00e9ctor Leis y Claudia Hilb. Ellos y otros abrieron una puerta. Supieron bajarse del altar de la superioridad moral en el que se hab\u00edan colocado durante la militancia en los \u201870 y en que fueron reafirmados a partir de 2003.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Ese descenso al llano requiere grandeza, introspecci\u00f3n, reconocer las propias debilidades y el dolor del otro, asumir las culpas, pedir perd\u00f3n. Hasta que eso suceda, todo intento de di\u00e1logo ser\u00e1 imposible y seguiremos inmersos en esta l\u00f3gica binaria que parece cada d\u00eda m\u00e1s insalvable.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, hay otra falencia que ser\u00e1 dif\u00edcil revertir:&nbsp;<strong>no hay un registro oficial de cu\u00e1ntas y qui\u00e9nes fueron las v\u00edctimas de las organizaciones armadas.<\/strong>&nbsp;Mucho menos, reconocimiento de cualquier tipo. A veces alguien quedaba en medio de un tiroteo y su muerte no era registrada como una consecuencia del accionar violento, sobre todo cuando ocurr\u00eda en barrios vulnerables o zonas rurales. A veces no se sab\u00eda qu\u00e9 grupo armado era el que hab\u00eda actuado, o si hab\u00edan sido fuerzas de seguridad, parapoliciales o militares. Sobre eso poco se ha hecho y el temor a ser se\u00f1alado como pro dictadura o incluso negacionista desalienta iniciativas de recuperaci\u00f3n de la verdad hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Lo o que hay que remediar, es que todav\u00eda seguimos sin poder hablar en t\u00e9rminos civilizados y democr\u00e1ticos de esos otros muertos, v\u00edctimas tr\u00e1gicas de una revoluci\u00f3n ficticia.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><em>Alejandra Conti<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>(*)<\/strong>&nbsp;Se refiere a \u201cHijos de los \u201870, historias de la generaci\u00f3n que hered\u00f3 la tragedia argentina\u201d, de Carolina Arenes y Astrid Pikielny.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Alejandra Conti Primero les pusieron una bomba. 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