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LUNES 1 DE DICIEMBRE DE 2014
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No dejan que vea a mi hijo

El impedimento de contacto entre el menor y el padre/madre que no convive con él, está penado por ley. El progenitor que ejerce la tenencia no puede privar a ambos de la necesidad de estar juntos. No obstante, hay veces en que a la Justicia no le queda más opción que evitar que padre/madre e hijo se vean. ¿Cuáles son esos casos?

Un padre al que sólo le permiten visitas a su hijo de 30 minutos por vez, se comunicó con Defiéndase para buscar una solución a su drama. No diremos más acerca de él para mantener en reserva su identidad y su dolor. Pero tomaremos esta consulta como ejemplo de los innumerables casos de padres no convivientes angustiados por verse privados de estar con sus hijos. Hablaremos entonces de las dos caras de un mismo problema: la falta de contacto entre padres e hijos. Por un lado aparece la obstrucción del vínculo por parte del progenitor que ejerce la tenencia. Por otro, la prohibición que en determinados casos impone la Justicia a los padres no convivientes, a fin de resguardar el bienestar físico y psíquico del menor. ¿Un padre puede negarle a otro el contacto con el hijo? No, aunque es frecuente esta actitud en algunos padres, casi siempre motivada en el deseo de venganza por heridas de amor todavía abiertas, que son ajenas a la buena relación que puede tener ese progenitor (privado de sus derechos) con su hijo. Para evitar esta injusticia existe la Ley 24.270, sobre impedimento de contacto. Por ella, el juez está facultado para condenar con prisión de un mes a un año al “padre o tercero que, ilegalmente, impidiere u obstruyere el contacto de menores de edad con sus padres no convivientes”. La pena se eleva de entre seis meses a tres años cuando ese menor tenga menos de 10 años o sea discapacitado. La norma también castiga a los padres que se muden con sus hijos de domicilio en el país o el extranjero sin pedir autorización al juez, en este último caso con penas más severas. Sin embargo, como ya dijimos, en ciertas ocasiones el derecho de todo padre de poder ver a su hijo, tiene límites que la Justicia impone. La decisión de aplicar una medida tan severa se da cuando el daño que le causa al menor recibir la visita del padre no conviviente es mayor que el perjuicio que puede producirle el no verlo. ¿En qué casos se puede impedir a un padre el contacto con el hijo? Esta es la situación inversa a la anterior. Aquí no es que el progenitor está en condiciones de hacer valer su derecho y también su obligación de establecer contacto con el menor. Es el juez quien determina - en razón de los estudios preparados por un cuerpo interdisciplinario de especialistas en familia – la inconveniencia de permitir el vínculo entre ese padre y su hijo. Lidia Makianich de Basset, autora de “Derecho de visitas”, (Ed. Hammurabi), sostiene en su libro que la privación del contacto puede ser por: Denegación: el juez impide ver a sus hijos a aquéllas personas que puedan causarles perjuicios físicos, psíquicos o espirituales, que tengan vicios (por ejemplo: el alcohol o la droga; por sus efectos nocivos tanto en sus conductas como en las de sus hijos), etc. Suspensión: es la privación temporal del régimen de visitas. Se esgrimen los mismos motivos que en la anterior; sólo que se tiene en cuenta su carácter transitorio. La comunicación entre ambos se restablecerá cuando el juez considere que ha cesado el potencial riesgo para la integridad del menor. Supresión: es la pérdida del beneficio que alguna vez esa persona tuvo. Se diferencia de la denegación, porque en ésta última tal beneficio no existió nunca. Suspensión: privación temporal del régimen, los mismos motivo hasta restablecimiento, según opinión médica las visitas comprometen la salud del menor, que el padre tenga una enfermedad contagiosa. Cuándo hay privación de contacto entre padre e hijo, ¿también se pierde la patria potestad? No necesariamente. Lo evaluará el juez según la gravedad de los hechos, y de acuerdo con el comportamiento del progenitor demandado. El padre, conviviente o no, pierde la patria potestad cuando: a) Abandona a su hijo, o lo deja al cuidado de alguien b) Lo instiga a cometer un delito o lo comete contra él c) Pone en peligro su seguridad física y/psíquica d) Su hijo llega a la mayoría de edad La pérdida de la patria potestad, no libera al padre de su deber alimentario para con el menor hasta la edad de 21 años, salvo excepciones. Al igual que sucede con el impedimento de contacto, la patria potestad se puede recuperar, siempre y cuando el juez entienda que el progenitor hizo bien las cosas para volver a merecerla.

Este artículo fue publicado con anterioridad a Diciembre de 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.

No dejan que vea a mi hijo

El impedimento de contacto entre el menor y el padre/madre que no convive con él, está penado por ley. El progenitor que ejerce la tenencia no puede privar a ambos de la necesidad de estar juntos. No obstante, hay veces en que a la Justicia no le queda más opción que evitar que padre/madre e hijo se vean. ¿Cuáles son esos casos?

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Un padre al que sólo le permiten visitas a su hijo de 30 minutos por vez, se comunicó con Defiéndase para buscar una solución a su drama. No diremos más acerca de él para mantener en reserva su identidad y su dolor. Pero tomaremos esta consulta como ejemplo de los innumerables casos de padres no convivientes angustiados por verse privados de estar con sus hijos. Hablaremos entonces de las dos caras de un mismo problema: la falta de contacto entre padres e hijos. Por un lado aparece la obstrucción del vínculo por parte del progenitor que ejerce la tenencia. Por otro, la prohibición que en determinados casos impone la Justicia a los padres no convivientes, a fin de resguardar el bienestar físico y psíquico del menor. ¿Un padre puede negarle a otro el contacto con el hijo? No, aunque es frecuente esta actitud en algunos padres, casi siempre motivada en el deseo de venganza por heridas de amor todavía abiertas, que son ajenas a la buena relación que puede tener ese progenitor (privado de sus derechos) con su hijo. Para evitar esta injusticia existe la Ley 24.270, sobre impedimento de contacto. Por ella, el juez está facultado para condenar con prisión de un mes a un año al “padre o tercero que, ilegalmente, impidiere u obstruyere el contacto de menores de edad con sus padres no convivientes”. La pena se eleva de entre seis meses a tres años cuando ese menor tenga menos de 10 años o sea discapacitado. La norma también castiga a los padres que se muden con sus hijos de domicilio en el país o el extranjero sin pedir autorización al juez, en este último caso con penas más severas. Sin embargo, como ya dijimos, en ciertas ocasiones el derecho de todo padre de poder ver a su hijo, tiene límites que la Justicia impone. La decisión de aplicar una medida tan severa se da cuando el daño que le causa al menor recibir la visita del padre no conviviente es mayor que el perjuicio que puede producirle el no verlo. ¿En qué casos se puede impedir a un padre el contacto con el hijo? Esta es la situación inversa a la anterior. Aquí no es que el progenitor está en condiciones de hacer valer su derecho y también su obligación de establecer contacto con el menor. Es el juez quien determina - en razón de los estudios preparados por un cuerpo interdisciplinario de especialistas en familia – la inconveniencia de permitir el vínculo entre ese padre y su hijo. Lidia Makianich de Basset, autora de “Derecho de visitas”, (Ed. Hammurabi), sostiene en su libro que la privación del contacto puede ser por: Denegación: el juez impide ver a sus hijos a aquéllas personas que puedan causarles perjuicios físicos, psíquicos o espirituales, que tengan vicios (por ejemplo: el alcohol o la droga; por sus efectos nocivos tanto en sus conductas como en las de sus hijos), etc. Suspensión: es la privación temporal del régimen de visitas. Se esgrimen los mismos motivos que en la anterior; sólo que se tiene en cuenta su carácter transitorio. La comunicación entre ambos se restablecerá cuando el juez considere que ha cesado el potencial riesgo para la integridad del menor. Supresión: es la pérdida del beneficio que alguna vez esa persona tuvo. Se diferencia de la denegación, porque en ésta última tal beneficio no existió nunca. Suspensión: privación temporal del régimen, los mismos motivo hasta restablecimiento, según opinión médica las visitas comprometen la salud del menor, que el padre tenga una enfermedad contagiosa. Cuándo hay privación de contacto entre padre e hijo, ¿también se pierde la patria potestad? No necesariamente. Lo evaluará el juez según la gravedad de los hechos, y de acuerdo con el comportamiento del progenitor demandado. El padre, conviviente o no, pierde la patria potestad cuando: a) Abandona a su hijo, o lo deja al cuidado de alguien b) Lo instiga a cometer un delito o lo comete contra él c) Pone en peligro su seguridad física y/psíquica d) Su hijo llega a la mayoría de edad La pérdida de la patria potestad, no libera al padre de su deber alimentario para con el menor hasta la edad de 21 años, salvo excepciones. Al igual que sucede con el impedimento de contacto, la patria potestad se puede recuperar, siempre y cuando el juez entienda que el progenitor hizo bien las cosas para volver a merecerla.

Este artículo fue publicado el día MARTES 2 DE DICIEMBRE DE 2014 y a esta fecha podría estar desactualizado. Recomendamos que sea utilizado sólo a modo de referencia y que ante cualquier duda, consulte con un profesional.